4 Pautas para aprender de otros predicadores

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Escuchar y observar a otros predicadores me ha hecho crecer como predicador. No solamente he aprendido de sus enseñanzas bíblicas sino también de la forma en que las comunican o transmiten a su audiencia. Por experiencia propia te aseguro que ver y escuchar los sermones de reconocidos predicadores es un hábito que puede ayudarte a mejorar tu forma de predicar.

Podemos aprender tanto de sus virtudes como de sus debilidades en el área de la oratoria y del lenguaje no verbal que usan en el púlpito. Reconocer sus virtudes y debilidades como oradores nos ayudará a crecer como predicadores. Es  necesario advertir que también existen riesgos que debemos tener tener presentes. Tentaciones que debemos vencer para no terminar siendo una copia mediocre de un predicador elocuente. Es por ello que os comparto cuatro pautas que debemos tener en cuenta.

1. No plagies su enseñanza.

No se trata de copiar o transcribir el bosquejo de su sermón para predicarlo el domingo en tu iglesia. Nada debe impedir que tú entres en contacto directo con la Palabra de Dios. El apóstol Pablo escribió al joven Timoteo estas palabras: “(…) ocúpate en la lectura, en la exhortación y en la enseñanza… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina;” (1 Timoteo 4.13, 16a RVA). El ocuparse en la lectura y el estudio persona es vital para tu vida espiritual personal, la de tu familia y la de tu congregación. Ten cuidado también con los cientos de bosquejos de sermones que abundan en internet. El plagio también es pereza. La pereza es pecado.

2. Cuidado con imitar su estilo personal.

No copies el estilo personal de nadie, se tú mismo. Dios te usará independientemente de tu personalidad. Pocas cosas hay más grotescas en el púlpito que un predicador imitando a otro. En muchos casos la imitación termina siendo una parodia. Debes evitar copiar el tono de voz, gestos, chistes, forma de vestir, etc. Desarrolla tu propia voz y tu estilo, pero sobre todo, deja que el Espíritu de Dios te use tal como eres. Es más, lo más probable

3. Aprende de su creatividad para enseñar.

Observa como los predicadores usan su creatividad para comunicar las Escrituras. Muchos de ellos han desarrollado el arte de usar situaciones de la vida diaria y sus propias experiencias para ilustrar las verdades bíblicas. Otros suelen usar objetos y el humor. Te sorprenderás como usan la creatividad para presentar sermones cuya enseñanza perdura a través del tiempo atesorada en la memoria.

4. Observa sus movimientos en el púlpito.

Los buenos oradores no suelen permanecer estáticos en el púlpito. Sus movimientos y gestos dan fuerza y emotividad a sus palabras haciéndolas más amenas u otorgándoles más fuerza, según la intención. Los buenos predicadores combinan de forma armoniosa el lenguaje verbal y gestual para comunicar el mensaje. Merece la pena observarles con atención para aprender y evitar caer en los extremos: parecer estatuas de bronce o mimos en el púlpito.

Recuerda, el propósito no es imitar a nuestro predicador favorito sino aprender de su enseñanza y de su forma de comunicar el mensaje. No se trata de hacerlo como tal o cual predicador sino de predicar lo mejor que podamos hacerlo siendo nosotros mismos.

NOTA: La primera publicación de este artículo fue en mi antiguo blog (www.escritoriopastoral.com)

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